Paola Escobar

El exilio y las emociones

3 de septiembre de 2026

 

El 14 de agosto de 2026 fue presentado en Guatemala el informe que fue denominado “La verdad del exilio ética, criminalización y lucha por la justicia en Guatemala (2014-2025)”, del cual formé parte como uno de los más de 130 testimonios que se recabaron. 

En un inicio vi positivo el proyecto no solo porque recopila las distintas vivencias de personas que tuvieron que salir de Guatemala a raíz de la persecución política por distintos motivos y en distintos tiempos, sino también porque, yo sabía que el gobierno de Guatemala estaba anuente a reconocer públicamente este fenómeno cuando finalizara el informe, independientemente de sus resultados.

Sin embargo, al llegar a la fase del proyecto en que se debía publicar, la reacción del gobierno no fue la misma que la que tuvo en la presentación inicial del proceso, lo que provocó reacciones adversas por parte de la comunidad exiliada, me sentí ofendida, entre otros sentimientos, y aquí viene un brote intenso de emociones que se fueron moviendo a lo largo de todo lo que llevó a esta presentación en Guatemala.

Creo que la decepción fue parte del cúmulo de sentimientos que brotaron, pero ¿por qué?, si de todas formas los gobiernos nunca dicen la verdad. Bueno, para 2023 en el tiempo de elecciones yo me encontraba privada de libertad, y aun dentro de esa horrible cárcel, hablábamos con otras internas sobre ¿quién iba a llegar al gobierno en ese entonces?, y sin pensarlo, hice trabajo voluntario hormiga diciendo que el gobierno actual ayudaría en muchos aspectos, terminarían la criminalización, mejorarían la salud, educación, etc. Pero sobre todo que, no sería corrupto, como lo habían sido los gobiernos anteriores.

Cuando ganaron, ante los medios de comunicación el presidente electo en ese entonces, decía que las personas en el exilio iban a volver a Guatemala, de cierta forma reconocía que habían salidos muchas personas con múltiples capacidades que podrían ayudar en el desarrollo del país, sin embargo, todas esas palabras quedaron como simples promesas políticas, su falta de acción por cuidarse a sí mismo y cuidar a su gabinete ha sido latente a lo largo de estos dos años y medio.

Y ahí creo que viene la frustración, porque a un inicio se decía que Consuelo Porras era la piedra en el zapato, pero no se dieron cuenta que poco a poco les fueron “metiendo más piedras” y haciendo grandes bloqueos en el camino, se olvidaron de poner atención en la elección de Magistrados de Corte Suprema de Justicia y de Salas de Apelaciones, salieron a decir que eran “cortes equilibradas” cuando todos sabíamos que se había electo a los mismos corruptos de siempre que no van a representar más que los intereses de los operadores que lucharon por colocar sus nombres en una lista negociada, así que de equilibradas, no tienen ni el nombre.

Así se olvidaron de defender la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC, entonces les colocaron a una magistrada en la Corte de Constitucionalidad que no tardó en hacer alianza con los otros dos magistrados que tienen una carrera oscura y llena de señalamientos de corrupción e influencia, por lo tanto, a pesar de la salida de Consuelo Porras de la fiscalía general, quedaron con unas cortes tan nefastas que han continuado con la criminalización desde el espacio que, se supone deben luchar por la justicia. 

Solo falta que no le pongan atención a la elección de contralor general y el próximo año se le de finiquito a gente nefasta que no tiene un pasado claro y esta pueda participar en las próximas elecciones generales, a celebrarse el próximo junio.

De ahí viene el enojo y la rabia, de la actitud tan ambigua que tiene el gobierno para con los exiliados, donde manda mensajes para captar información de “¿qué necesitamos?”, pero al mismo tiempo, le da incomodidad hablar del exilio públicamente, reconocer que este es un fenómeno que no ha terminado y que, si no se pone un freno a la cooptación del Estado misma, va a continuar con el pasar de los años; y realmente tener un plan de retorno para quienes pueden volver, pero un plan efectivo que debió de haberse trabajado desde hace mucho tiempo, para que cuando saliera la nefasta exfiscal general, se pudiera poner en marcha, no un par de meses a que dé inicio el año electoral y donde el tema del exilio se va a difuminar.

Y por último esta la aceptación, aceptar que realmente en este camino ningún gobierno en Guatemala nos va a apoyar, muchos países aun fuera del continente americano reconoce el problema del exilio, sin embargo en Guatemala, por miedo a quienes tienen el poder económico y político en el país, generan que quienes se supone tienen el poder minimicen este problema y nos toca aceptar que solo nos tenemos como comunidad y a nuestros amigos y familias como apoyo, a pesar de que nuestra lucha se debe a querer un mejor país, sin corrupción y con mejores condiciones de vida para las generaciones futuras.

Aceptar que todos los sentimientos que brotaron entre la comunidad exiliada son válidos, todos y cada uno de esos sentimientos, porque solo quienes estamos bajo este estatus sabemos lo que se siente no poder estar en tu país y no pertenecer al país en el que vivís, yo no trabajé en la lucha contra la corrupción pensando en que me iban a expulsar de mi país, que me iban a dejar solo esa opción para continuar, lo hice por convicción y también por mis principios y valores, así que aceptando eso, ahora lo que me toca como siguiente paso es, viralizar el contenido del informe y luchar porque se conozca la historia de Guatemala, para que las juventudes y futuras generaciones sepan lo que ha pasado en nuestro país y también que sepan, quienes tienen el sartén por el mango.