Juan Manuel Rosales Solano

Las listas negras: los comunicados de la muerte.

10 de septiembre de 2026

 

Tanto cuchillo para cortar una flor,
tanta bala para acribillar una bandera, tanto fuego para quemar un libro,
tanto zapato para aplastar el rocío,
tanto ruido para acallar una voz,
tantos cazadores para cazar un solo venado,
tanto cobarde contra un solo valiente,
tanto soldado para fusilar a un niño.

Luis de Lion

Las Guerras Populares Revolucionarias de la segunda mitad del siglo pasado fueron el resultado de las condiciones históricas y materiales que los Estados y las oligarquías del continente latinoamericano imponían a su población y que a partir de la década de 1950 diferentes países entraran en guerras civiles de larga duración, o la toma del poder por la vía armada, como la revolución cubana de 1959, esto llevo a que las tácticas y formas de llevar adelante una guerra en condiciones irregulares por parte de los estados latinoamericanos y sus ejércitos a que se replantearan la forma de combatir un enemigo irregular como lo fueron las guerrillas latinoamericanas.

La respuesta, con la dirección del gobierno gringo, fue la creación de la doctrina de lucha contra – insurgente y anticomunista y la concepción del enemigo interno, doctrinas politico – militares que buscaban la destrucción de la base popular de apoyo a la guerra revolucionaria y la desarticulación de los cuadros revolucionarios de apoyo a las guerrillas como los académicos, los estudiantiles, los obreros organizados, las mujeres organizadas, la población marginal organizada, el campesinado organizado, los pueblos originarios y los medios de comunicación críticos al sistema.

Los escuadrones de la muerte fueron una de las respuestas a la guerra irregular y fueron formados por miembros de las diferentes fuerzas armadas estatales y mercenarios de los oligarcas locales, con recursos del estado y el ejército y que se usaron para cometer delitos de lesa humanidad, acoso, secuestro, tortura, violación sexual, asesinato y desaparición forzada, en un intento de que el gobierno no se viera involucrado de manera directa.

Una parte importante del trabajo de los escuadrones de la muerte era la guerra psicológica para eso el uso de las listas negras, para dar a conocer esas listas utilizaron los panfletos y volantes tirados desde aviones estatales, empapelados en las paredes de las calles, paginas completas en los medios de comunicación impresos, estas fueron algunas de las formas en las que los escuadrones de la muerte hacían saber quiénes eran considerados enemigos internos y empujaban a la persona a salir al exilio o ser secuestrada, torturada y asesinada.

Las listas negras o listados de la muerte fue una de las formas en las que estas organizaciones paramilitares usaban para expresar sus ideales de corte fascista y especialmente a quienes querían hostigar, amedrentar, empujar al exilio, secuestrar, torturar, violar sexualmente, asesinar y desaparecer de manera forzada.

Los listados de personas consideradas enemigas internas eran producto del trabajo de la sección de inteligencia del ejército, un trabajo que un estado policial como Guatemala sabe hacer bien, los listados se hicieron en base a la actividad política de la persona vigilada, las redes de vigilancia detectaban a la persona, se le creaba un archivo, era vigilada y categorizada según su accionar político o pertenencia algún grupo que caía en la categoría de enemigo interno.

Las listas negras de los escuadrones de la muerte eran la cara visible de este trabajo de inteligencia militar y una forma de hacerle saber a la población de la vigilancia y control que se ejercía sobre esta. Una herramienta de control a través de la guerra psicológica y el uso del terror para neutralizar a una población dispuesta a dar el salto a la guerra popular revolucionaria.  

Hasta la fecha muchas de las personas responsables de estos escuadrones de la muerte no han sido juzgados y sus crímenes siguen impunes hasta la fecha.