11 de septiembre de 2026
…Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos…
Salvador Allende
Salvador Allende, el compañero presidente, llego a la presidencia de Chile el 3 de noviembre de 1970 con una coalición de partidos de izquierda conocida como la Unidad Popular, Allende era de ideología marxista y después de la victoria en las urnas, trato junto a la izquierda chilena de alcanzar un estado socialista por medio de la vía democrática y con el uso del poder ejecutivo, conocida como la vía chilena al socialismo, una vía pacifista.
Por tres años la Unidad Popular trato de gobernar Chile con principios socialistas, pero se encontró con una oligarquía local ultra conservadora, una comandancia de las fuerzas armadas en rebeldía y una embajada de Estados Unidos anti comunista y dispuesta a financiar un golpe de estado en Chile, el cual se llevó a cabo el 11 de septiembre de 1973, que fue la culminación de tres años de oposición en que estos tres grupos imposibilitaron el trabajo del gobierno de Allende.
El 11 de septiembre de 1970 fue el último día de la presidencia de la Unidad Popular, muchos de sus cuadros fueron torturados, asesinados y desaparecidos por parte de las fuerzas armadas sublevadas, Salvador Allende, el compañero presidente, se presentó al palacio La Moneda a las 7:35 am, después de los primeros reportes del asalto de la Marina Chilena a la ciudad de Valparaíso, en un primer momento se creyó que solo era una sublevación, como la que habían tenido en julio de ese mismo año y el compañero presidente dio su primer discurso de ese día a través de la radio del partido socialista, Radio Corporación, para las 8 de la mañana la comandancia de la marina afirma su ocupación de Valparaíso y a las 8:20 am Allende se vuelve a pronunciar, todavía esperando que la sublevación se contuviera a Valparaíso.
A las 8:40 am se emite en una cadena de radios opositoras al gobierno de la Unidad Popular, el comunicado de las fuerzas armadas rebeldes y se le demanda a Salvador Allende que renuncie y se entregue a las fuerzas armadas sublevadas y amenaza a los medios de comunicación a plegarse a las exigencias de los sublevados o sufrirían castigos a través de bombardeos, Allende respondió a través de Radio Corporación y aseguro que entregaría el poder cuando terminara su periodo presidencial, el discurso seria interrumpido por un bombardeo de la Fuerza Aérea Chilena a las instalaciones de Radio Corporación y Radio Portales. Los militares sublevados cumplieron su amenaza.
La ultima radio afín al gobierno de Allende era Radio Magallanes, la radio del Partido Comunista, aún no había sido bombardeada su estación de transmisión, tenían una línea directa con la presidencia y a las 10 de la mañana, antes de que La Moneda fuera bombardeada, Allende se logra comunicar a la radio, le responde Guillermo Ravest, el director de la radio y en menos de 5 minutos Allende estaría dando su último discurso al pueblo chileno.
Escuchar el discurso a la luz de la historia reciente chilena y latinoamericana, conlleva un peso histórico al escuchar las últimas palabras del compañero presidente, en los primeros segundos se pueden escuchar las ráfagas de fusilería y el rugir de los aviones, al fondo los mandos para la defensa de la Moneda y del micrófono de la radio que quedo encendido durante la transmisión, la voz de Allende dirigiéndose por última vez a un pueblo que escogió la vía democrática para alcanza el poder y que la oligarquía local y el ejército respondieron con violencia extrema. El discurso es una denuncia histórica a la violencia del fascismo ante las demandas del pueblo explotado.
Los trabajadores de Radio Magallanes lograron hacer 20 copias y algunas de ellas fueron entregadas a corresponsales de la prensa internacional en Chile, de esa manera logro su sobrevivencia para la memoria histórica del pueblo chileno y de Latinoamérica en el periodo de las guerras revolucionarias de la segunda mitad del siglo 20 y las respuestas genocidas de la derecha y el gobierno gringo.
Aquí pueden leer la transcripción del discurso y escucharlo:
Compatriotas:
Esta será, seguramente, la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado director general de Carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.
Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973.